
–Lo pequeño es hermoso y eficiente al mismo tiempo, ya que a menudo el tamaño incrementa la fragilidad.
— Nassin Taleb
- Capa: Nicaragua (Maduro)
- Capote (Binder): Nicaragua
- Tripa (Filler): Nicaragua
- Medidas: 4.0″ de largo (101.6 mm) x calibre 46 – Half Corona
- Nombre de la casa: Perdomo Cigars
- Fábrica: Tabacalera Perdomo S.A., Nicaragua
- Tiempo de fumada: Aproximadamente 35-45 minutos
El espejo: el enemigo por antonomasia del ser humano en este siglo que nos ha tocado vivir. Cruel, despiadado, punzante y ante todo… sincero. Fiel reflejo de nuestras desdichas y dejadeces, no teme ni tiembla a la hora de mostrarnos quienes somos y en qué nos hemos convertido. Es por ello que, aquellos con la fortaleza para enfrentarse al creciente perímetro de su rotundo e incipiente flotador y decididos a cambiar de rumbo en sus rutinas culinarias, merecen todo mi respeto. Al menos lo intentan.
Si me permiten un consejo de alguién que, gracias a titánicos esfuerzos, ha conseguido evitar las redondeces a sus treinta y nueve tiernos años; aparte de comer menos y moverse más, hay que acercarse a los alimentos saciantes. Aquellos que con poco, lo llenan todo.
Entre nuestros robustos dedos, el cigarro que acometemos esta noche se presenta adornado por dos anillas, una clásica y elegante, señal característica de la gran casa que es Perdomo, y una secundaria, y permítanme que lo señale, bastante más modesta y desigual, que aporta sobrenombre y poco más.
De capa oscura y achocolatada, venas finas acompañan una capa que se muestra ligeramente aceitosa y perfectamente prensada, augurando un tiro más que correcto. Los olores en frío son un fiel anticipo de lo que nos vamos a encontrar, destacando la madera, el cacao en polvo y un café más bien tostado.
Algo apenados ante la perspectiva de una fumada corta; culpa del formato, nos disponemos a prender el cigarro, no sin antes pasarlo por boca, donde detectamos de nuevo el cacao, cuero y ciertos toques de melaza. Las primeras caladas vienen acompañadas por un humo denso y grisaceo que imbuye a nuestra sala de retales nebulosos.
De nuevo, ante un formato tan reducido, se nos hace complicado hablar de tercios, por lo que nos centraremos en su evolución y matices. Es por ello que encontrarán una puntuación igualada en el susodicho apartado, siendo un compendio del cigarro en sí.
Las primeras caladas no son para nada amables para el fumador poco avezado. Una serie de golpes dignos de un peso gallo, nos obligan a levantar la guarda. Es un cigarro que requiere y merece una fumada lenta, reposada y consciente. Los cacaos que se percibían en frío se muestran en todo su esplendor de la mano de un café espresso, «de los de verdad», sin azúcar. Los sabores amargos y terrosos se suavizan por una cremosidad que equilibra perfectamente la fumada. Espaciando las caladas, profundas y serenas, el aficionado encontrará un balance digno de tabacos de mayor renombre.
Los toques dulzones poco a poco se van asentando, ganando protagonismo y suavizando los primeros arreones. Ahora se trata de cansar al púgil, no noquearlo a las primeras de cambio. Un buen juego de pies y varios jabs de izquierda que domestican, con un fondo de pimienta, vainilla y frutos secos.
Las divagaciones que se muestran en los primeros párrafos pueden parecer inconexas ante el tabaco que pretendemos catar. No es tan solo un panfleto donde colgar las pedradas de quien pulsa el teclado. Pretende dibujar ante el lector un hilo conductor alejado de ciertos convencionalismos, y es en este punto, cuando empezamos a comprobar que el cigarro nos ha engañado por completo. Pese a su reducido tamaño, y habiendo alcanzado el ecuador del tabaco, lo que prometía ser una fumada algo refrenada, empieza a revelarse traicioneramente. Un socio del club, con buen tino, afirmó sentir esa sensación que se da en los restaurantes cuando, aún con algo de espacio en el estómago, prefieres no acabar el segundo plato con la intención de disfrutar plenamente del postre.
Rumbo fijo hacia las últimas caladas, el cuero, el chocolate negro y una madera envejecida; tras habernos trabajado las costillas durante algo más de media hora, terminan por derribarnos en nuestros asientos, extasiados y saciados ante una fumada breve empero intensa.
Siempre hay algún iluso que esconde cigarros en sus bolsillos, por si el «sujeto» a catar en cuestión no ha terminado de llenar las aspiraciones de los presentes. No ha sido el caso. Apoltronados en nuestro sofá, suspiramos ante una sesión plena y satisfactoria. Mereció la pena reservar ese pequeño hueco para el postre.
Conclusión
Perdomo Small Batch Series 2005 Maduro es un tabaco perfecto para dejar saciado al más pintado. Un pequeño descanso, una desconexión entre obligaciones o un más que merecido café a media tarde, permitirán al fumador disfrutar de un gran tabaco en un formato la mar de coqueto y apetecible. Muy pocos dan tanto por menos. Es por ello que este tabaco pasa a formar parte de nuestra selección Fondo de Humidor.
Momento y maridaje
A media tarde o antes de dormir. Es un tabaco ideal para llenar esos pequeños periodos de paz que nos da la vida.
- Whisky:
- GlenDronach 18 Allardice
- Aberlour A’Bunadh
2. Ron:
- Flor de Caña 18
- Appleton Estate 21
3. Otros:
- Espresso italiano
- Chocolate caliente espeso
Valoración final
Apariencia (7,5/10)
- Capa exterior → 4/5
- Diseño de la anilla → 3,5/ 5
Construcción (18,/20)
- Cantidad de tabaco → 4,5/5
- Tiro → 13,5/15
Combustión (8/10 )
- Ceniza → 4/5
- Humo → 4/5
Evaluación por Tercios (54/60)
- Primer tercio → 18/20
- Segundo tercio → 18/20
- Último tercio → 18/20
Puntuación total: 87,5/100
Experiencia personal (no influye en la nota final)
- Relación calidad/formato/precio → (9/10 puntos)
- Sensación global → (9/10 puntos)
- Fortaleza → (8,5/10 puntos)


