Davidoff – LE 2011 White Edition – Belicoso Supremo

«No hay que tener prisa para fumar un buen cigarro. El cigarro debe dictar el ritmo.»

Zino Davidoff

  • Capa: República Dominicana
    Capote: Ecuador
    Tripa: República Dominicana
    Medidas: 6.0″ de largo (152 mm) x 52 de calibre (20.64 mm de diámetro) – Belicoso Supremo
    Nombre de la casa: Davidoff
    Fábrica: Tabadom (República Dominicana)
    Tiempo de fumada: 60-75 minutos

¿Merecen ciertos juguetes permanecer presos en sus propios envoltorios?

El otro día me comentó un conocido que una de las formas más rentables de invertir tu dinero era adquirir ediciones limitadas de Lego, tantas como puedas. Las almacenas en un sótano oscuro, alejado de la luz y la humedad y, al cabo de unos años, comienzas a revenderlas a cuentagotas, no vayas a boicotear tu propia inversión. La capacidad de revalorización que tienen estos «juguetes» es increíble y, para un servidor, inexplicable.

Hay otro tipo de personas, menos desalmadas que las anteriores, que guardan y coleccionan dichos juguetes sin ningún tipo de ambición económica. Es un coleccionismo extremo en el que el juguete se convierte en objeto de exposición, monumento a la infancia, recuerdo de tiempos prepúberes. Abandonando para siempre el verdadero sentido de su existencia, como almas en pena, encerrados entre paredes de plástico, aguardan sin esperanza un destino mejor.

Acostúmbrense a este tipo de introducciones algo inconexas con el tema a tratar. Quizás no siempre sean las más acertadas, sin embargo, no negarán que tienen «su aquel» y al final, de una u otra forma, están más relacionadas con el cigarro de lo que parecía en un principio. Palabrita del niño Jesús.

Y en este caso, ¿cuál es ese punto en común, nexo, conexión, cruce de caminos? Si uno ha sido fumador de cigarros puros sabrá que, con el tiempo, ciertos «ejemplares» terminan llegando a nuestras manos. Una boda donde los recién casados se han estirado y te han agasajado con un excelente habano, un regalo especial por el nacimiento de un hijo, un intercambio entre iguales o una cava abandonada que guardaba entre sus paredes un tesoro inalcanzable para el común de los mortales. Esos puros y no otros, son los que más cuesta fumar. Una especie de reparo o veneración provoca un hormigueo en tu mano cada vez que intentas acercarte al tabaco. Una pena insondable, un vacío tremendo en tu interior, como si fueras a mancillar una obra sagrada.

Si me permiten un consejo, no permitan que el tiempo devore las cenizas que están destinadas a ser quemadas vía encendedor. Glorifiquen ese cigarro fumándolo en un momento concreto que deseen remarcar. Los cigarros están hechos para fumar y los juguetes… para jugar.

Con este precioso ejemplar entre nuestros dedos (y a pesar de la perorata anterior, algo nerviosos al encenderlos) nos disponemos a catar esta edición limitada de la casa suiza, experta en este tipo de lanzamientos. Ocho mil cigarros contemplaron el mundo y ya pocos quedan alrededor del mismo.

Una preciosa capa colorada oscura se muestra ante nuestros ojos, adornada con dos anillas blancas y letras doradas características de Davidoff. El pie viene acompañado del año en numeral y con cierto relieve. Se nota el mimo y el cariño que le han puesto al tabaco y es algo que debemos valorar y agradecer.

El tabaco ha permanecido más de una década reposando, y sus aromas en frío se perciben ciertamente atenuados. Los toques avainillados y cafeteros asoman con tibieza, pues una madera envejecida precede y se antepone al resto de matices. En frío percibimos las mismas sensaciones, si bien los sabores son diferentes: toques especiados y mantequillosos aderezados con una omnipresente madera que parece no querer abandonar el cigarro.

Con más ceremonia de la que nos suele acostumbrar, prendemos el tabaco y comenzamos a exhalar los primeros humos que se van apoderando de la habitación.

Tras un comienzo algo atropellado por los picantes, el tabaco se tranquiliza y nos regala frutos secos más próximos a la almendra que a la nuez, vainillas y cedro. La pimienta, presenta desde las primeras caladas, será fiel compañera de un primer tercio suave que poco a poco va creciendo en intensidad

El avance de una ceniza robusta, blanca y consistente refleja la excelente construcción del tabaco. El excelente tiro y una más que notable cantidad de tabaco hablan de la «expertise» de los torcedores. Muchas otras procedencias y casas que alardean de ser consideradas «premium» deberían aprender del buen hacer de Davidoff.

A pesar de la nebulosa creada por el humo, el segundo tercio se muestra claramente ante nuestros paladares. Los sabores que nos acompañaban al inicio parecen haber sido horneados, con toques tostados y terrosos. La mantequilla se resiste a abandonarnos junto a la nuez moscada, acompañadas por un fondo cítrico que sustituye a la pimienta.

La cantidad de matices no debe confundirse con la intensidad. En este cigarro, los sabores están perfectamente balanceados y se equilibran entre si, con una evolución natural favorecida por la combustión del propio tabaco, el cual se va cargando según avanza la fumada.

El último tercio se muestra oscuro, con un regaliz bañado en café solo espolvoreado con cacao negro en polvo. La cremosidad presente en el primer tercio se ha vuelto seca y algo rasposa, poniendo así punto y final a esta edición limitada.

Con pena, alguno de los miembros del club guardan las anillas como recuerdo de algo que ya fue, dejó de ser y cumplió su cometido. Anotadas las apreciaciones, votamos los diferentes apartados a puntuar y cada cual puso rumbo a su hogar.

Conclusión

Nos encontramos ante un tabaco complejo, rico en matices y con una construcción digna de alabanza. Si bien el envoltorio es precioso, el interior nos deja algo vacíos, como si el tabaco no nos hubiera dado todo lo que podía entregar. El tiempo de guarda no ha jugado en su favor, suavizando en exceso un tabaco que aún así, no habría terminado de despegar. De tanto limar aristas, ha perdido su caracter.

Algunos juguetes no deberían pasar toda su vida encerrados en sus cajas.

Momento y maridaje

Acompañando al café de la tarde o un viernes tras cenar, para celebrar el fin de la jornada laboral.

  1. Whisky:
  • GlenDronach 18 años «Allardice»
  • Yamazaki 12 años

2. Ron:

  • Diplomático Single Vintage 2005
  • Zacapa XO

3. Otros:

  • Espresso doble sin azúcar
  • Té negro ahumado (Lapsang Souchong)

Valoración final

Apariencia (8/10)

  • Capa exterior → 4/5
  • Diseño de la anilla → 4/ 5

Construcción (17,5/20)

  • Cantidad de tabaco → 4,5/5
  • Tiro → 13/15

Combustión (9,5/10 )

  • Ceniza → 5/5
  • Humo → 4,5/5

Evaluación por Tercios (46/60)

  • Primer tercio → 16/20
  • Segundo tercio → 16/20
  • Último tercio → 14/20

Puntuación total: 81/100

Experiencia personal (no influye en la nota final)

  • Relación calidad/formato/precio → (6,5/10 puntos)
  • Sensación global → (7,5/10 puntos)
  • Fortaleza → (6,5/10 puntos)

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